Cada sabor en IMMMU tiene un monstruo que lo habita y una emoción que lo explica. No son descripciones de sabor son fragmentos del universo de La Ciudad de los Monstruos contados desde la heladería.

Hay sabores que no necesitan explicación. Solo aparecen y ya estaban ahí, como si siempre hubieran existido. Este es ese sabor: desayuno de domingo, mantequilla derritiéndose, tocino crujiente. No te pregunta si estás listo. Solo llega.

Empezaste con las de caramelo. Luego probaste una de queso. Luego las mezclaste, solo para ver. Ese momento en que algo que no tenía sentido resulta ser exactamente lo que necesitabas — eso es este helado.